La vida: una canción, un cuento

Urban Music

Letras con el sentimiento del joven pacifista que denuncia, reflexiona, ama y reclama por una sociedad más justa.

Cuentos para disfrutar

Cuento de la semana

Los hijos desunidos del labrador

 

Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Sus exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia.

Les llamó y les dijo que le llevaran una gavilla de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente.

- ¡Ahí tienen! -les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.

Nunca olvides que en la unión se encuentra la fortaleza.

 

Vocabulario:

Exhortaciones: consejos. Gavilla: fajo, manojo. Haz: manojo

 

Lobos y perros alistándose a luchar

 

Se alistaban los lobos y los perros a luchar. Eligieron los perros como general a un perro griego. Pero éste parecía no tener prisa en iniciar la batalla y por ello le reclamaron.

¿Saben -contestó- por qué doy tiempo? Porque antes de actuar siempre es bueno deliberar. Los lobos todos son de la misma raza, talla y color, pero nosotros somos de costumbres muy diferentes, y procedemos de diversas regiones de las cuales cada uno estamos orgullosos. Nuestros uniformes no son parejos como los de ellos, tenemos rubios, negros, blancos y cenicientos. ¿Cómo voy a empezar una guerra con soldados tan disparejos? Primero debo idear cómo nivelar a mi gente.

Cuando de asociarse se trata, cuanto más equilibrada sea la unidad de voluntad y de pensamiento entre los miembros, mayor garantía habrá de éxito.

Vocabulario:

Alistar: prepararse, disponerse. Cenicientos: grisáceos. Disparejo: diferente.

 

La zorra y el espino

 

Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída, se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino:

- ¡Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has herido!

A lo que respondió el espino:

- ¡Tú tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción!

Nunca pidas ayuda al que acostumbra a hacer el daño.

 

Vocabulario:

Espino: arbusto rosáceo de flores blancas.